La tecnología no es el objetivo, es el puente. Ese fue el punto de partida del taller «Mi celular y yo», dictado por voluntarios de un colegio del barrio.En cuatro sesiones se cubrió lo esencial: agrandar la letra, guardar contactos, mandar notas de voz, hacer videollamadas y reconocer intentos de estafa.Doña Rosa, de 68 años, cerró el taller mostrando orgullosa la videollamada con su nieto en España. «Llevaba dos años sin verle la cara», dijo.